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MI MENSAJE DE VOZ DE WHATSAPP SE VIRALIZÓ EN MI CONTRA

Dr. José Luis Tamayo Rodríguez

Dr. José Luis Tamayo Rodríguez

Abogado venezolano egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1981. Doctor en Derecho y profesor de pregrado y postgrado de Derecho penal y procesal penal en la misma Universidad. Exjuez asociado en los Tribunales penales, de primera y segunda instancia, en Caracas. Abogado litigante con cuarenta años de experiencia. Autor de nueve libros. Ponente y expositor en más de cien conferencias a nivel nacional e internacional. Acreedor de numerosos reconocimientos por su actividad académica y profesional

Dr. José Luis Tamayo Rodríguez

Dr. José Luis Tamayo Rodríguez

Abogado venezolano egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1981. Doctor en Derecho y profesor de pregrado y postgrado de Derecho penal y procesal penal en la misma Universidad. Exjuez asociado en los Tribunales penales, de primera y segunda instancia, en Caracas. Abogado litigante con cuarenta años de experiencia. Autor de nueve libros. Ponente y expositor en más de cien conferencias a nivel nacional e internacional. Acreedor de numerosos reconocimientos por su actividad académica y profesional

Es el famoso caso que ocurrió en Argentina hace algunos años, que se denominó “La Cheta de Nordelta. “Cheta”, en Argentina tiene el mismo significado que el de “sifrina” en Venezuela: Una persona creída, superficial, pretenciosa y que denota actitud despectiva hacia los demás. En tanto que “Nordelta” es una localidad de Argentina, en la cual se encuentran urbanizaciones muy exclusivas (“barrios”), donde viven personas de alto poder adquisitivo. 

A finales del 2017, Cinthia Solange Dhres, una cirujana plástica de renombre en Buenos Aires, adquirió en un apartamento en el complejo “Acqua Golf”, en la Urbanización “Islas del Golf” de Nordelta, por la cantidad de doscientos mil dólares, con una hermosa vista hacia un lago repleto de yates.   

No obstante, debido a que a Cinthia no le agradó la vista que presenciaba desde el balcón de su apartamento respecto de sus vecinos, decidió comunicarse con Michelle, su agente inmobiliaria, para hacérselo saber,  enviándole un mensaje de voz de 5.34 minutos de duración, en el cual le expresa textualmente, entre otras cosas: 

  • “Te cuento Michelle, yo soy una cirujana, una mujer normal, pero tengo determinados códigos de estética visual y de estética moral. Te lo digo a vos porque me caíste genial, porque sos una divina”.
  • “No me divierte estar en Nordelta, mirando el lago, viendo gente en una reposera de Mar del Plata en el muelle tomando mate. Para eso, no invertía 200.000 dólares y me quedaba en mi propio campo o me compraba una casa”.
  • “La gente no se ve mala, pero se ve que es gente que viene de barrios visualmente no muy buenos. Me molesta ver un grupo de gente que lleva al perro a la pileta como si estuviéramos en la Bristol de Mar del Plata”.
  • “Quiero descansar visualmente, me molesta que estas bestias, porque son bestias, no tienen educación, toman mate, tiran la yerba, estaban reunidos con el perro que gritaba cerca de la pileta. Una cosa de cuarta categoría, de la Bristol de Mar del Plata. Quiero decirte que no soy Máxima Zorraquieta (Zorreguieta) la reina de Holanda, soy una mina normal».
  • «La gente es de décima categoría, yo no sé si los departamentos salen super regalados, yo lo pagué en 200 mil dólares, vivo en Palermo Chico y el metro cuadrado está lo mismo. Yo creía que había otra onda más cool, relajada en el edificio. Tienen modales de décima categoría». 

Aún cuando el mensaje de voz se lo envió directamente a su agente inmobiliaria, la cirujana expresa lo siguiente, al principio del auto (minuto 2:28):

  • «La verdad que a mi este mensaje me gustaría que se lo mandes a Guillermo, el que coordina y al Intendente del Edificio”. 

Y, casi a final de su monólogo, al minuto 4:57 del audio, acota:  

  • “Eso hay que hablarlo, hay que reunirse, yo te pido una reunión urgente, porque la verdad es que hay cosas que no me gustan, que estoy totalmente arrayada y  arrepentida de haberlo comprado. Eh, voy a ir hablar con el Chacobmejo, con el intendente, con el ADN, porque la verdad mate, como en la Bristol de Mar del Plata, no se puede tomar…”.
Escucha el audio completo aquí

De las anteriores expresiones resulta evidente para nosotros que la cirujana, haciendo uso de su derecho a la autodeterminación informativa, renunció implícitamente al carácter privado o confidencial de sus dichos, pues su intención, claramente manifestada, fue la de dar a conocer a varias persona, aparte de Michell, la destinataria principal (a quien, de hecho, autorizó para que enviara el audio),  sus quejas, reclamos y malestares  sobre sus vecinos del complejo “Acqua Golf”; sugiriendo, incluso, una “reunión urgente” sobre el particular. Luego, el que todas esas personas receptoras del mensaje de voz primigénio lo hubiesen reenviado a otras, no comporta, a nuestro modo de ver, una violación a la privacidad de lo dicho oralmente por Cinthia Solange Dhers, pues fue ella misma quien decidió su  difusión a otras personas, sin establecer –como autora del mensaje–  ninguna restricción o límite para ello.  

Ahora bien, con lo que no contaba “La Cheta”, ni se lo podía imaginar, era que su nota de voz, repentina e insólitamente, comenzara a circular masivamente y replicarse en cientos de miles de teléfonos del país, generando todo tipo de reacciones, especialmente de indignación y rechazo por el trato despectivo y peyorativo hacia sus vecinos y sus expresiones en torno al consumo del mate. En Argentina, el mate es una bebida prácticamente “sagrada”, un símbolo de la argentinidad que merece respeto. “Con el mate no te metas”. Nadie quedó indiferente ante el audio de WhatsApp, el cual se viralizó a extremos insospechados, convirtiéndose en un audio que ya no estaba dirigido a su agente Michelle y a otras tres o cuatro personas, sino para toda la Argentina. Nadie quedó indiferente ante el soliloquio de la cirujana. 

Las quejas y malestares de “La Cheta de Nordelta” se convirtieron en el tema preferido de conversación en las redes sociales y tanto la palabra “Nordelta” como  “Cheta de Nordelta” se volvieron tendencia en Twitter, donde la mayoría de los usuarios se burló de sus expresiones y la caricaturizó. 

Sin proponérselo su autora, el mensaje se convirtió en un emblema contra el que marchar y protestar. Incluso convocaron a una “Mateada masiva en la vereda de la casa de la cirujana” en Nordelta. En la convocatoria, que fue subida a la cuenta de Facebook de los vecinos, se decía: 

  • “Porque trabajamos día a día por una Bahía cada vez más verde, te convocamos este sábado con tu manta, tu mascota, tu termo y tu mate a compartir una mateada en Bahía Grande Nordelta Río”.
  • Porque nosotros también somos de Nordelta Río y nos encanta el mate, te invitamos a que te acerques, compartamos un mate y compartas tus fotos con el hashtag #nordeltatomamate. ¡Vamos todos a tomar mate! Lleven reposera bien grasa y perros que ladren mucho. ¡Nos vemos al lado de la piscina!”. 

A esta inusitada reacción colectiva se sumaron dos famosas actrices argentinas quienes hicieron una parodia jugando a ser La Cheta, ridiculizándola al máximo. Con el mismo fin, un actor muy conocido se fotografió tomando mate junto a una piscina y una marca de mate subió a la red un mapa de Nordelta con la Playa Bristol, colocando debajo el logo de su marca, logrando así una inesperada publicidad gratuita. De manera que el audio se viralizó en todo el país y las redes sociales se llenaron de memes, críticas y comentarios satirizando a la cirujana. 

No  se le volvió a ver en el apartamento de Nordelta y lo puso en venta. No respondió a ningún requerimiento telefónico de los periodistas y dio de baja a su celular, al teléfono fijo de su casa y al de su Centro de Estética, el cual tuvo que cerrar. Se salió de todos los grupos a los que pertenecía y de las redes sociales,  se mudó de su casa en Palermo Chico y no se volvió a saber de ella. 

Pese a sus pretensiones de ocultarse, se comenzó a hurgar e indagar en su pasado, y se descubrió que fue denunciada por su paciente Mirtha Beatriz Fernández, quien se sometió, en marzo de 2007, a un tratamiento de mesoterapia en la Clínica de Revitalización y Estética de Dhers. Fernández fue inyectada con ácido azelaico y ácido fítico que se encontraba contaminado y le causaron “lesiones papulopustulosas secretantes”. Fue condenada por la Sexta Cámara del Crimen por lesiones culposas graves y se le trabó embargo por 15 mil pesos.

También se hizo público que en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) figuraba como “monotributista”, es decir, como pequeño contribuyente, criticándosele que, pese a ello, tuviese dinero para comprar un apartamento por doscientos mil dólares y tener, además otro de similar precio en Palermo Chico. Y se descubrió igualmente que, no obstante su situación impositiva, era titular de una cuenta offshore en «Absolute RE Investments Inc», radicada en Florida, Estados Unidos. En síntesis, Cinthia Solange Dhers quedó estigmatizada como “evasora de impuestos”. 

Del mismo modo, se hicieron públicos en las redes sociales otros audios previos de la cirujana, en cuales se dirige de muy mala manera al grupo de madres de WhatsApp del colegio y a la madre de una compañera de colegio de su hija, le espetó con molestia: 

  • “Te cuento: tu hija y mi hija no están más juntas. ¿Eh? Mi hija va a 6° B y tu hija no tengo la menor idea. Yo te cuento: yo soy una persona pública y no me interesa que mi dirección se publique en ningún lado, independientemente que tengo seguridad privada y un montón de cosas”.
  • “Me parece que publicar un listado con nombre, apellido, contacto y dirección, que se puede geométricamente multiplicar a un montón de gente, sin preguntar, me parece una falta de respeto grave con las cosas que están pasando en este país”. 
  • Te pido por favor que te retractes y que mandes un nuevo listado sin mi dirección… Igual la cagada, la recontra cagada ya te la mandaste. Se ve que están al pedo en la vida, si no tienen nada que hacer ponganse a tomar sol porque los días están divinos”.

En fin, nadie imaginó jamás que las críticas y el tono peyorativo hacia sus vecinos y el mate, en un audio de WhatsApp, iban a convertir a “La Cheta de Nordelta” en un personaje tristemente célebre en Argentina. Un ciberbullying nacional a la señora que le hizo un  bullying privado a sus vecinos mateadores. 

NOTA: El presente artículo contiene una recopilación, resumen, citas textuales y paráfrasis de varias noticias y artículos periodísticos y de opinión publicados en distintos Diarios de Argentina, subidos a las redes a partir de noviembre de 2017. 

Moralejas: 

  • La discriminación hacia nuestros semejantes, por cualquier causa que sea, es un hecho deplorable.
  • Debemos ser muy cuidadosos a la hora de expresarnos y enviar y reenviar mensajes por las redes sociales. Hasta un simple “like” nos puede traer inconvenientes.
  • Hay que tener sumo cuidado con lo que “subimos” y difundimos por las redes, pues no sabemos cuando un determinado mensaje se pude viralizar en nuestra propia contra o hacernos partícipes de una situación capaz de  generarnos consecuencias jurídicas, civiles y/o penales. 
  • A las redes sociales hay que asumirlas con respeto, seriedad y cautela. Téngase en cuenta que estas no son “espacios sin ley”. 
  • No hay que confiarse nunca en la “privacidad” de lo que decimos o hacemos en internet, máxime aún cuando no ponemos límites o restricciones a nuestra ciberconducta. 
  • Seamos prudentes y conscientes de nuestro derecho a la autodeterminación informativa, el cual nos faculta para proteger y controlar la información  personal de carácter privado o íntimo, secreto o confidencial, o cualquier otro tipo de dato personal, conforme a nuestro intereses. 
  • Cuando usted, como autor de un mensaje de texto o de voz, lo envíe por las redes sociales, tenga en cuenta que es solamente usted quien decide si el mensaje es para conocimiento privado (de una o varias personas) o público, pues esto determinará la posibilidad de ejercer o no acciones legales a causa de la eventual violación de su derecho a la privacidad e intimidad.

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